Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

martes, 8 de marzo de 2011

Diabolo .

Miré al espejo de reojo y yo lloraba desesperada.
Bah, nos miramos.
Yo lloraba y sus ojos sonreían en forma desquiciada. Como sediento. 
De sangre y lágrimas.
Me susurró que esas que caían no bastarían.
Dijo que no se desharía de mis venas, sino que seguiría trenzándolas.
- Todavía no termino contigo, lo sabes. Seguiré confundiéndote -
Pronunció la última palabra con delicadeza y  tornados.
Destrucción, confusión .
Sentí gritar a todas las células de mi cuerpo.
Esque no podían soportar estar bajo el mando de aquel alma intensa .
Esa que se había infiltrado entre las vueltas de la danza eterna.
Había seducido con ojos interesantes y bailes desesperados . Pasos fríos y apresurados .
Por momentos se iba, pero aquí queda siempre su sombra .
Aquél que desearía que fuera un mal sueño .
Por el que daría mis venas para tener la excusa de que fuera un diablo en mi cabeza .
Uno de aquellos que tinen posibilidad de salir, de ser echados .
Ojalá tuviera la excusa de que fuera el diablo .