Miré al espejo de reojo y yo lloraba desesperada.
Bah, nos miramos.
De sangre y lágrimas.
Me susurró que esas que caían no bastarían.
Dijo que no se desharía de mis venas, sino que seguiría trenzándolas.
- Todavía no termino contigo, lo sabes. Seguiré confundiéndote -
Pronunció la última palabra con delicadeza y tornados.
Destrucción, confusión .
Sentí gritar a todas las células de mi cuerpo.
Esque no podían soportar estar bajo el mando de aquel alma intensa .
Esa que se había infiltrado entre las vueltas de la danza eterna.
Había seducido con ojos interesantes y bailes desesperados . Pasos fríos y apresurados .
Por momentos se iba, pero aquí queda siempre su sombra .
Aquél que desearía que fuera un mal sueño .
Por el que daría mis venas para tener la excusa de que fuera un diablo en mi cabeza .
Uno de aquellos que tinen posibilidad de salir, de ser echados .
Ojalá tuviera la excusa de que fuera el diablo .
