Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Fade Out.

Y la sensación aparece otra vez. No es nueva, pero nadie la conoce. Estuvo siempre, pero no se dedica a rasgar paredes. Estuvo siempre, pero no se dedica a explotar vidrios.
O no se dedicaba. Ahora llena cada rincón que a sus ojos está vacío. Lo llena, lo acaricia y desaparece.
Es esa sensación falsa de regocijo, ese vaivén divino que dibuja las sonrisas y se traga las lágrimas. Esa tenue estabilidad que parece no reconocer debilidades, y se esmera en trazar espesas nieblas.  Con la cual no distinguimos el estar corriendo descalzos de estar durmiendo. No distinguimos el exceso de hambre con la falta de sentimientos. Porque es una sensación en la que justamente no se siente una mierda.En la que el deseo de la vida es una cosa tan cotidiana que aburre.
Es esa sensación que aparece y desaparece sin que al rededor se note su ausencia.
Y desaparece, de nuevo.