Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

jueves, 1 de marzo de 2012

Sand river - Río de arena

Me acerqué a aquella pared que me sonaba conocida, pero había algo que no cuadraba.
Recordé que antes había un espejo.
A medida que me acercaba, me iba atacando la necesidad de atravesarla. Además de una extraña sensación de encierro y sabor a poco.
Blanca, pura. Se enterraba en la abundante arena, parecía profundo.
Las sensaciones que esta causaba se tornaban cada vez mas extrañas.
Me encontré con la necesidad de golpear, como si hubiera alguien dentro.
Al hacerlo, se oyó como algo se hacía añicos. Pero no había pasado nada.
Bah, la pintura comenzó a trizarse. y desde las grietas escapaban largas enredaderas, desesperadas. Parecían no haber respirado por un largo tiempo.
Me vi correr junto con la pared, sin encontrar su fin, y a la vez esta crecía y me amenazaba. Hasta que se cerro sobre mi, no sé cómo ni cuándo, pero los caminos comenzaron a desaparecer, y las salidas eran cada vez mas lejanas. Las enredaderas se arrastraban por debajo de mis pies, haciendo que yo misma echara raíces en este desierto suelo. Intente trepar, piedra por piedra, pero a medida que subía la maldita pared lo hacía también.
Mi último intento desesperado consistió en cavar muy profundo hasta encontrar su fin. Que causa tan  perdida. La pared y el desierto eran uno solo. Me quedé en mi pozo recién engendrado, para sentir el calor y el frío que atravesaban esos lejanos lugares.
El agua llegó sin ser esperada, rompió contra la arena como si fuera la playa, la atacó por debajo y por arriba. Comenzó una batalla entre mar y arena en la que yo no tenía ni voz ni voto. Lo único que pude hacer fue enfrentarme a esos golpes de diferentes temperaturas y texturas. Por fin estas plantas hicieron lo suyo, convirtiéndome en ellas, para quedar siempre en el limbo de la guerra de mar y arena.