Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

lunes, 25 de febrero de 2013

Terreno de juego: agua y arena.


Se me desangran las certezas cuando cierro los ojos y el tiempo se deja correr en cuerpo por el resto del mundo, dedicando su arte a descoserme los pensamientos para ver surgir mil brillantes reflejos sin entrecejo.
En el mismo silencio, mi sangre aprovecha y se queda sin palabras para dejarse estremecer, muy lejos del palpitar de mi cuerpo, que parece haberse olvidado de ser humano y vacila entre volverse animal, o deshacerse en agua.
En secreto me busco entre la piel el deseo, cuando ésta se transparenta y fragmenta para llenar nuestro espacio y nada más; llamando a la tuya a conglomerarse en abstracción.
Y entonces siento que ya no me importa ser animal, razón o esfinge.