Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

domingo, 21 de marzo de 2010

Hysteria

Corriendo hacia el último Equinoccio; dejando atrás soles, estrellas y lunas; avanzando por encima de cuerpos sangrando desesperados por una causa común, única e imposible: la vida.

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