Entra, entra y entra, sumergiéndose en el mar de tierra. O yo lo hago, pero a la vez lo hacemos los dos. Desgarra la tierra, profundamente entierra su sangre, para encontrar los espacios vacíos, y dejarlos derramarse en el mar. Los marca con colores especiales, que se mezclan pero sin perderse. Es como un arcoiris sin luz, pero que todavía puede recuperarse para volver a su lugar en la tierra, sano y con menos sal, vinagre y aceite. Aún queda en mi poder la creación del catálogo para entender mil colores. Y aveces no me alcanza la sangre y el sudor para seguir escribiéndolo. Igual no debería seguir salteando las líneas entre las baldosas. De tanto evitarlas me quedo sin poder adentrarme en sus tierras.
Necesito branquialgas.
Que nos va a pasar ahora? Que más puede suceder? Renovar las ilusiones, para no desfallecer.
Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.
martes, 2 de abril de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
Somos tan transparentes
Como el aire que se nos escapa entre las palabras
De puro miedo
Del uno hacia el otro, del otro hacia el uno
Miedo a que el viento nos lleve livianitos
(Alivianados de tanta risa)
O a que el mar nos devuelva enfriados
(Enfriados de canto mutuo)
O a que nuestra piel nos envuelva calentitos
(Mimados con tanto cuidado)
Aún sin miedo de sangrarnos para poder respirar un poco
y luego dibujarnos las más lindas cicatrices,
para nunca olvidar.
lunes, 25 de febrero de 2013
Terreno de juego: agua y arena.
Se me desangran las certezas cuando cierro los ojos y el tiempo se deja correr en cuerpo por el resto del mundo, dedicando su arte a descoserme los pensamientos para ver surgir mil brillantes reflejos sin entrecejo.
En el mismo silencio, mi sangre aprovecha y se queda sin palabras para dejarse estremecer, muy lejos del palpitar de mi cuerpo, que parece haberse olvidado de ser humano y vacila entre volverse animal, o deshacerse en agua.
En secreto me busco entre la piel el deseo, cuando ésta se transparenta y fragmenta para llenar nuestro espacio y nada más; llamando a la tuya a conglomerarse en abstracción.
Y entonces siento que ya no me importa ser animal, razón o esfinge.
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