Despierta pequeña, húndete en tu ser.
Despierta, abraza con amor a ese mar inmenso que jamás terminaste ni terminarás de descubrir.
Despierta, alza los brazos hacia la lluvia.
Despierta, deja de destrozar tu alma a puñaladas.
Despierta, abandona el vicio de descargar toda esa furia sobre tus hombros.
Despierta, duerme en su pecho.
Despierta, dejando atrás ese inútil balanceo entre uñas pintadas de sangre.
Despierta caminando por ese bello claro.
Despierta y sucumbe en aquellas antigüedades que envuelven tu alma en hierro.

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