Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

lunes, 11 de octubre de 2010

Satin Chains.

Obra de teatro que mancha mis dedos y corrompe cada partícula que toca.
Eterna enfermedad de "mayores deseos" de típica escritora.
Clichés que difaman el octavo arte de tu piel.
Plumaje estrellado de los lejanos cuerpos.
Sangre reutilizada y seca.
Libre albedrío.
Corrompientes flashes de un desenfrenado engaño;
rodillas arrastradas bajo un profundo pozo, manos callosas y ásperas, remedio a la enfermedad que ejerce la soberanía en nuestras cabezas.
Refinado tacto a los suaves sonidos de esa piel.
Pies danzantes al son de la ruleta rusa.
Ventanas abiertas al aire tóxico de la lluvia ácida.
Galerías de ensueños sorpresivos.

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