Sí, aquí puedes estar. Podrías...
Disfrutar del paisaje, sentir al olor a lluvia reciente.
Esconderte bajo la sombra de aquellos árboles demasiado cercanos entre sí.
Necesitar de una pala para encontrar aquellas piedras brillantes y fuertes.
Apreciar el sabor amargo y glacial del cielo.
Derretir y convertir en vida todo lo que toques.
Ayudar al agua, escondida por tanto tiempo, a encontrar su camino.
Dormir con el repiqueteo de las campanas resonando en tu cabeza.
Soñar con las voces de los cuerpos que salen de sus cuevas para ver la luz del día.
Alimentarte de los frutos rojos que cubren el suelo, saboreando lo ácido de su piel.
Sorprenderte al notar que todo esto se realiza solo, éste lugar únicamente necesita que respires.
Sí, sol, aquí puedes estar. Podrías iluminar las piedras que se han quedado ya sin brillo ni alma.
Sí, sol, aquí puedes estar. Aquí quiere mi sangre que estés.
Aquí, donde todo comienza a crecer nuevamente.

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