Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Este piso ha sido manchado con la sangre propia tantas veces, que ya no se por dode entrar.

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