El, obstinado en su amor, no saciará su sed con solo un momento de sabor a poco; y, cerrados sus ojos, no imaginará más que un rosado futuro con ella. Ella, guardará entre sus amoratonadas caderas su profundo deseo de vivir. Y en aque sucio callejón, se amarán y se odiarán aún sabiendo que en unos segundos ella deberá volver a vestirse con la realidad y dejar allí su pura libertad; entonces ese encuentro deberá atrasarse segundos, años. Compartirán ese cigarrilo, y en su imaginación., seguirán sintiendo el sabor a tequila que les dejó aquello.Alejarán sus labios, se encenderán las luces, y se abrirá el telón.
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