Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

domingo, 6 de junio de 2010

El, obstinado en su amor, no saciará su sed con solo un momento de sabor a poco; y, cerrados sus ojos, no imaginará más que un rosado futuro con ella. Ella, guardará entre sus amoratonadas caderas su profundo deseo de vivir. Y en aque sucio callejón, se amarán y se odiarán aún sabiendo que en unos segundos ella deberá volver a vestirse con la realidad y dejar allí su pura libertad; entonces ese encuentro deberá atrasarse segundos, años. Compartirán ese cigarrilo, y en su imaginación., seguirán sintiendo el sabor a tequila que les dejó aquello.

Alejarán sus labios, se encenderán las luces, y se abrirá el telón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario