Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.

lunes, 14 de junio de 2010

Podría tratar de desenterrarte de todas esas normalidades, esos complejos, esas tonterías impuestas; que llenan tu cabeza. 
Quizás así te conozca al fin.

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