Y con tu piel dibujás, desdibujás mi aliento. Entre tus pies enredás mi tenura y desvanecés mis oídos con tus dedos. Así, tan fácil como te guardo entre mis pestañas y duermo dentro de tu ombligo, tan difícil va a desdoblarse mi cintura en el olvido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario